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Prevención del Cáncer

La mayoría de los cánceres se pueden prevenir. Hace apenas unos años ni siquiera lo imaginábamos. Sin embargo, hoy las cosas están cambiando. Las nuevas investigaciones confirman que las pequeñas decisiones que tomamos cada día tienen un impacto importante sobre nuestro riesgo de desarrollar cáncer. Lo que comemos, la forma en que lo preparamos, si hacemos o no ejercicio, cuidamos nuestro peso, tomamos alcohol o fumamos... esas decisiones tan simples hacen una gran diferencia.

Como dato sorprendente, el 60 ó 70 por ciento de todos los casos de cáncer se relacionan directamente con nuestros hábitos alimentarios y estilo de vida. Pero quizás lo más sorprendente es que se pueden conseguir reducciones dramáticas del riesgo de cáncer con medidas que distan mucho de ser dramáticas. Todo lo que se necesita es hacer una serie de pequeños ajustes en lo que comemos y en lo que hacemos.

Presentamos unas guías simples y prácticas para ayudarle a tomar decisiones que disminuyan de forma significativa su riesgo de desarrollar cáncer. Al mismo tiempo, disminuirá el riesgo de una gran variedad de enfermedades crónicas, como enfermedades cardiacas, accidentes cerebro vasculares, hipertensión y diabetes, y mejorará salud en general.

Estas guías provienen de un importante informe titulado “Alimentos, Nutrición y la Prevención del Cáncer: una perspectiva mundial,” publicado en 1997 por el Instituto Americano para la investigación del Cáncer. Este informe es un análisis de más de 4500 estudios sobre la dieta y la prevención del cáncer. Sigue siendo el informe más completo que se haya hecho en el área de dieta, nutrición y cáncer. Las recomendaciones de este informe pueden resumirse en seis guías prácticas. Estos simples pasos constituyen los mejores consejos que la ciencia ofrece actualmente para disminuir el riesgo de desarrollar cáncer.

Es muy importante el hecho de que muchos de los agentes que se consideran cancerígenos son manejables por el hombre. En este sentido, al conocerse la relación entre un tipo de cáncer y un factor determinado, podemos dirigir nuestra acción hacia la eliminación del agente.

Con este fin se deben tomar medidas como las siguientes:

  • Evitar exponerse al sol por tiempo prolongado (especialmente personas de piel blanca o sensible).
  • Mantener una adecuada higiene genital. Conserve un peso adecuado para su tamaño y manténgase físicamente activo.
  • Controlar el consumo de bebidas alcohólicas. Evitar los excesos de bebidas. No fumar, No utilice ningún tipo de tabaco.
  • Una dieta adecuada, rica en fibras vegetales, frutas y baja en grasas. Coma verduras y frutas en cantidades abundantes. Seleccione alimentos bajos en grasa y sal. Prepare y almacene los alimentos de manera que no se dañen.
  • En los grupos de lato riesgo como lo son los trabajadores de ciertas industrias, se deben tomar las precauciones adecuadas para protegerlos y mantener un control médico periódico.
  • Evitar la exposición a radiaciones (Rayos X, etc.) pues a la larga pueden causar trastornos.

Recomendaciones detalladas:

  1. Aunque no es común oírlo, la alimentación de cada día puede influir en la aparición de una tercera parte de enfermedades malignas. La dieta rica en grasas y pobre en fibras, en términos generales, tiene relación con la incidencia del cáncer de mama, del cáncer de útero, del cáncer de intestino grueso y del cáncer de próstata. Esto se atribuye a una influencia perjudicial sobre ciertas hormonas y sobre sales biliares del intestino.
  2. Cuando aconsejamos disminuir las grasas en la prevención del cáncer, nos referimos particularmente a la grasa animal (carnes rojas, huevos, manteca, lechón, leche muy cremosa, embutidos, pescados grasos, etc.). Los alimentos grasos no deben exceder del 25 al 30% de calorías de nuestra dieta. Para reducir las carnes grasas, se aconseja reemplazarlas por carnes magras o aves sin la piel, como también pescados magros. Cambiar la manteca por margarina vegetal untable y sobre todo la leche entera por aquella descremada. En nuestro país, el promedio del consumo de grasas en nuestra alimentación es muy elevado y por ello debe ser cuidadosamente controlado.
  3. Cuando los alimentos están envasados con conservadores, como son los nitratos u otras sales minerales, tienen el riesgo de desarrollar en el organismo algunos compuestos químicos cancerígenos llamados nitrosaminas, que son responsables de provocar tumores malignos en el esófago y en el estómago, como se observa con frecuencia en los países que usan alimentos conservados con nitratos, tales como Japón y Chile. Lo mismo ocurre cuando se abusa de alimentos ahumados, que también pueden ocasionar tumores en el tubo digestivo, de ahí que se aconseja elegir siempre alimentos frescos y elaborados en las formas más naturales posibles.
  4. Los alimentos ricos en fibras nos protegen, sobre todo, de los tumores del intestino grueso (colon y recto) porque ayudan a evitar la constipación y con ello a irritar menos la pared del intestino. Las fibras están contenidas en los cereales como: maíz, trigo, salvado, etc. y en los vegetales verdes habituales en la dieta como, por ejemplo: coliflor, brócoli, repollo (colorado o blanco), espinacas, acelgas, zapallitos; y en las legumbres: lentejas, porotos, garbanzos. Diariamente deberíamos comer un plato de verduras. Es lamentable que nuestra población demore en hacer el cambio de reducir las carnes y aumentar los vegetales. Hágase de esto una norma en todas las familias.
  5. Para completar nuestras recomendaciones sobre la dieta en la prevención del cáncer, debemos tener en cuenta en nuestra cocina diaria los alimentos ricos en vitaminas A, C y E, que en muchas observaciones en animales y en humanos demostraron tener protection contra ciertas formas de tumores de pulmón, de mama y de tubo digestivo. Recordemos que entre los alimentos ricos en vitamina A, tenemos los damascos, manzanas con cáscara, zanahorias, zapallos, batatas, tomates, duraznos, etc. Alimentos con vitamina E se encuentran fundamentalmente en los cereales de grano integral, como los copos de maíz, de trigo, el salvado, la avena, avellanas, etc. ; y dentro de los alimentos ricos en vitamina C debemos mencionar las frutas frescas como la naranja, mandarina, pomelo, ananá, frutillas, etc.
  6. Toda población debe tener conciencia de que la obesidad es un enemigo en la lucha contra el cáncer, sobre todo en la mujer después de la menopausia. Con la obesidad bien manifiesta aumenta el 20 ó 30% el riesgo de desarrollar un cáncer de mama, de intestino o de útero.
  7. Debe procurarse, con el asesoramiento del médico y de la dietista, reducir el peso de todas las personas adultas que tienen exceso del mismo, y así poder disfrutar de una vida mucho más saludable, no solamente por la prevención de las enfermedades tumorales sino también de muchas otras alteraciones vitales para el organismo. Este consejo es doblemente más valioso si la persona ha sido tratada de algún tumor maligno en cualquier parte su organismo.
  8. Recordemos ahora en forma sencilla y ordenada todos los consejos que hemos dado con respecto a la nutrición y la prevención del cáncer, ellos son:
    1. Evite la obesidad.
    2. Reduzca el total de grasa ingerida.
    3. Elija alimentos ricos en fibras (ej. cereales y vegetales).
    4. Incluya el grupo de alimentos que contengan vitaminas: A, C y E.
    5. Sea moderado en el consumo de alcohol.
    6. Sea moderado en el consumo de alimentos ahumados, salados o conservados en nitratos.
  9. Tenga mucho cuidado con la exposición a los rayos solares, particularmente en verano, porque contienen una fracción de rayos ultravioletas que pueden provocar cáncer de la piel, sobre todo en las personas rubias y de cutis blanco. Es un alerta muy importante porque cada año aumenta el número de casos de tumores de la piel (epiteliomas o melanomas), por no seguir este consejo. No abusar de exponerse al sol sobre todo entree las 11 de la mañana y las 4 de la tarde. Además no dejar de usar cremas protectoras de la piel, que filtran esos rayos. La preocupación debe ser mayor cuando existen lunares, no titubear en consultar al dermatólogo. Es interesante comentar que, ahora que se habla tanto de la protección del medio ambiente, la atmósfera tiene una capa de gas llamada ozono que filtra los rayos ultravioletas para que no lleguen a la tierra con efectos tan agresivos, pero lamentablemente esa capa de filtro de ozono está disminuyendo, sobre todo en los países como el nuestro, ubicados en la parte sur del hemisferio, y esto quiere decir que el daño de esas radiaciones que llegan a nuestro contacto con más intensidad que antes son un verdadero peligro.
  10. Si Usted trabaja en una industria que manipulea sustancias químicas cancerígenas, como son el arsénico, el asbesto o amianto, el cloruro de vinilo, algunas anilinas, el petróleo, el cromo, el níquel, insecticidas como el DDT, etc. debe cumplir estrictamente con el reglamento para la protección del aire que respira, de su ropa o de sus alimentos, para evitar la contaminación que también puede afectar a sus familiares. Preste especial atención a las instrucciones que publica la medicina del trabajo.
  11. El consumo excesivo de alcohol y tabaco durante muchos años, puede ser responsable de ocasionar un cáncer de pulmón , vejiga o de las partes altas del aparato digestivo. Trate de moderar o suprimir estos hábitos para prevenir un grupo de tumores que están aumentando año a año en ambos sexos de la población.
  12. Trate de evitar el estar mucho tiempo en contacto con el ambiente cargado de hollín y humo por quema de residuos, como también de no exponerse a la inhalación de gases de escape de automotores, el llamado humo negro, porque todos estos factores son contaminantes que tienen sustancias cancerígenas ( como el benzopireno), que afectan al aparato respiratorio. Por eso en las grandes ciudades hay más enfermos tumorales que en los ambientes rurales. Es fundamental disfrutar lo más posible del aire libre.
  13. ¿Por qué insistimos en hacer exámenes médicos periódicos preventivos cuando uno tiene la apariencia de disfrutar de buena salud? La respuesta es: porque generalmente hay un largo período silencioso entre la iniciación del cáncer y la aparición de síntomas. El objetivo de este examen preventivo es precisamente descubrir este tumor en una etapa "muda", porque es la mejor posibilidad de una curación total. Por eso, aunque no tenga síntomas, hay que hacer un control periódico de su organismo.
  14. Mucha gente se pregunta si el cáncer puede ser hereditario o contagioso. No es hereditario ni es contagioso, pero existe un grupo de enfermedades malignas en las que puede existir una predisposición de padres a hijos. Por eso es conveniente cuando se hace una historia clínica, tener en cuenta cuáles han sido las enfermedades que han padecido en la familia, sobre todo : madre, padre y hermanos. Esto puede ser muy importante para orientar el examen preventivo. Un ejemplo son las enfermedades tumorales de la mama y del tubo digestivo.
  15. ¿En qué consiste un examen periódico preventivo en la mujer? Fundamentalmente, en el examen de la piel, de la cavidad bucal, de los órganos genitales, de las mamas y del intestino grueso, que generalmente se hace estudiando la presencia de sangre en la materia fecal. Se completa este estudio con una radiografía de tórax. Los tumores más frecuentes en la mujer son los de la mama, del útero y del intestino grueso. Su médico de cabecera puede ampliar estos estudios si lo considera necesario. Para este exámen preventivo todo médico es apto para orientar su realización.
  16. Hoy podemos evitar el cáncer de útero gracias al examen vaginal sencillo e indoloro, hecho una vez por año, a partir de la edad en que se inician las relaciones sexuales. Este exámen consiste en recoger la secreción vaginal para hacer un estudio microscópico y saber así si hay riesgo o no de desarrollar un tumor. Se lo llama habitualmente "Prueba de Papanicolaou", que es el nombre del creador de esta técnica. No demore en concurrir a su ginecólogo anualmente para hacer ya mismo este examen en el propio consultorio.
  17. El cáncer puede existir en todas las edades, desde la infancia hasta la vejez, pero más de la mitad de los casos ocurren por encima de los 50 años. En la mujer, 7 de cada 10 casos de tumores de mama se presentan por encima de los 50 años. Es la enfermedad tumoral más frecuente en ese sexo. Por eso repetimos con frecuencia que toda mujer debe aprender a conocer sus mamas como conoce su rostro. Para ésto, colóquese frente al espejo con las manos en alto y observe en las mamas si hay entree otras cosas lo siguiente:
    1. Pequeños hundimientos.
    2. Eczema o enrojecimiento.
    3. Pezón desviado o con distintos niveles.
    4. Pezón retraído.
    5. Hinchazón o bulto.
    6. Secreción por el pezón.
    Este exámen debe hacerse todos los meses y si tiene alguna duda no demore en consultar a su médico sobre la conveniencia de la mamografía. Debemos destacar lo siguiente: que todas las alteraciones que señalamos anteriormente son, por lo común, procesos benignos, factibles de una curación; y si fueran malignos también tienen un tratamiento favorable.
  18. ¿En qué consiste un exámen preventivo en el hombre? Fundamentalmente en el exámen de la piel, de la cavidad bucal, de los pulmones, del aparato digestivo, de la próstata y de los órganos genitales. Los tumores más frecuentes en el hombre se encuentran en el Pulmón, el estómago y la próstata. Estos estudios pueden completarse con radiografía de tórax, tacto rectal y exámen de sangre oculta en la materia fecal. Todo hombre por encima de los 40 años debe hacerse anualmente este examen preventivo.
  19. Nuestro cuerpo tiene un sistema de señales que nos dan el alerta sobre la posible existencia de una enfermedad en desarrollo, pero solamente el exámen clínico puede decidir si se trata o no de un cáncer. Esas señales de alerta son:
    1. Cambios en el ritmo de la evacuación del intestino o de la vejiga urinaria.
    2. Una llaga que no sana.
    3. Flujo de sangre o secreciones anormales.
    4. Engrosamiento o nódulos en el seno o cualquiera otra parte del cuerpo.
    5. Indigestión o dificultad al tragar.
    6. Cambio de tamaño o de color de una verruga o de un lunar.
    7. Tos persistente o ronquera.
    Si Usted tiene alguna de éstas señales, consulte al médico sin demora.
  20. Hay una tendencia a decir en forma singular cómo prevenir el cáncer: en verdad no es así, porque no existe un sólo tipo de cáncer, sino que hay muchas variedades de estos tumores malignos que tienen distintas causas, distintos síntomas, distintas localizaciones, distintos tratamientos y distintos pronósticos. Hoy se habla de 100 diferentes clases de enfermedades tumorales, que nacen en órganos diferentes, por causas diferentes, de evoluciones diferentes y con formas de prevención diferentes. Por eso: no trate de comparar un caso de un tumor con otro, porque puede traerle mucha confusión y alarma. El consejo médico es el único que puede brindarle seguridad y confianza. No viva con un temor injustificado.

En sus primeros estudios se puede decir que el 50% de los tumores malignos son curable, de aquí la importancia del diagnóstico precoz.
Las invasiones metastásica generalmente ocurren cuando el tumor primario ya ha adquirido un tamaño considerable, ese lapso de tiempo depende del tipo de tumor, algunos son de evolución muy rápida como el cáncer del testículo, otros de diez o más años (algunos tipos de cáncer de la tiroides); pero lo más frecuente es que el tumor alcance su pleno desarrollo en un lapso de cinco años.

Un estilo de vida sano le brinda a la vez muchos beneficios. No es una casualidad que estas guías concuerden con los consejos ofrecidos por otras autoridades de la salud, como la Asociación Americana del Corazón, el Cirujano General de los Estados Unidos, la Asociación Americana de Medicina y las Guías de Alimentación para los Norteamericanos preparadas en conjunto por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos y el Departamento de Salud y Servicios Sociales.