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Diagnóstico del Cáncer

La evaluación del cáncer comienza con una historia clínica y una exploración física. Ambos, ayudan al médico a evaluar el riesgo de cáncer que tiene una persona y a determinar los estudios necesarios para detectarlo. En general, la búsqueda del cáncer forma parte del examen médico de rutina y se realiza fundamentalmente para detectar los cánceres de tiroides, de testículo, de boca, de ovario, de piel y de ganglios linfáticos.

Las pruebas de detección precoz tratan de identificar el cáncer antes de que provoque síntomas. Si una prueba da un resultado positivo, se necesitan otras pruebas posteriormente para confirmar el diagnóstico. Un diagnóstico de cáncer debe hacerse siempre con absoluta certeza, lo cual habitualmente requiere una biopsia. Es también esencial determinar el tipo específico de cáncer. Cuando se detecta el cáncer, otras pruebas para determinar el estadio del mismo ayudan a conocer su exacta localización y si se ha extendido a otros órganos. Todo ello ayuda a los médicos a planificar un tratamiento apropiado y a determinar el pronóstico.

Detección precoz del cáncer

Las pruebas de detección precoz del cáncer sirven para detectar la posibilidad de la presencia de un cáncer. Pueden contribuir a reducir el número de fallecimientos por esta causa. Cuando se detecta un cáncer en sus primeras etapas, habitualmente puede tratarse antes de que se disemine. Las pruebas de detección precoz generalmente no son definitivas; los resultados son comprobados o refutados con exámenes y pruebas ulteriores.

Aunque las pruebas de detección precoz pueden ayudar a salvar vidas, pueden también ser muy caras y, algunas veces, tener repercusiones de orden físico o psicológico. Generalmente, las pruebas de detección precoz producen un número relativamente alto de resultados falsos positivos ( resultados que sugieren que un cáncer está presente cuando en realidad no lo está). También pueden producir resultados falsos negativos (resultados que no muestran indicios de un cáncer que se halla verdaderamente presente).

Cáncer diagnóstico

Los resultados falsos positivos pueden crear un estrés psicológico y pueden conducir a la realización de otros exámenes, costosos y con riesgos. Los resultados falsos negativos pueden tranquilizar a la gente, pero es una falsa seguridad. Por estas razones, los médicos piensan cuidadosamente antes de decidir si se deben realizar o no tales pruebas.

Dos de las pruebas de detección precoz más ampliamente utilizadas en las mujeres son la prueba de Papanicolau (Pap), que detecta el cáncer de cuello de útero, y la mamografía, que detecta el cáncer de mama. Ambas han dado resultados satisfactorios en la reducción de los porcentajes de muerte a causa de estos cánceres.

La determinación de la cantidad del antígeno específico prostático en la sangre es una prueba de detección precoz frecuente en los varones. Las cantidades de este antígeno son altas en individuos con cáncer de próstata, pero su presencia es también elevada en quienes presentan un aumento del tamaño de próstata de causa benigna. Queda aún sin resolver si el antígeno específico prostático puede o no ser empleado para la detección del cáncer de próstata.

Las desventajas de su uso como prueba de detección precoz son su costo elevado y los posibles resultados falsos positivos.

Otro examen de detección precoz frecuente es la búsqueda de sangre oculta en las heces. La sangre oculta no puede observarse a simple vista; la muestra de heces debe ser analizada. El descubrimiento de sangre oculta en la deposición es un indicio de que algo está mal en el colon.

El problema puede ser un cáncer, aunque muchos otros trastornos pueden hacer también que se pierdan pequeñas cantidades de sangre con las deposiciones.

Algunas pruebas de detección precoz pueden ser realizadas en casa. Por ejemplo, en las mujeres, el autoexamen mensual de las mamas es sumamente valioso para ayudar a detectar el cáncer de mama. El examen periódico de los testículos puede ayudar al hombre a detectar un cáncer testicular, una de las formas de cáncer más curables cuando se diagnostica a tiempo.

El control periódico de la boca en búsqueda de llagas puede contribuir a detectar el cáncer de boca en su fase inicial.

Diagnóstico del cáncer

Ya que existen varios tipos diferentes de cáncer y que sus tratamientos varían, diagnosticar su presencia y determinar la específica variedad a la que pertenecen es esencial. Esto requiere, prácticamente siempre, la obtención de una muestra del tumor sospechoso para examinarla al microscopio. Puede ser necesario efectuar varias pruebas especiales sobre la muestra para caracterizar más detalladamente el cáncer. Conocer el tipo de cáncer ayuda al médico a determinar los estudios que debe realizar, ya que cada cáncer tiende a seguir un patrón propio de crecimiento y de extensión.

Cáncer diagnóstico

En más del 7 por ciento de los pacientes con cáncer, los estudios identifican metástasis incluso antes de que se distinga el cáncer original. Algunas veces el cáncer original puede no ser descubierto. Sin embargo, habitualmente se puede identificar el tipo del tumor primario realizando una biopsia de las metástasis y examinando el tejido al microscopio.

No obstante, la identificación no es siempre fácil o segura. La intensidad de la búsqueda del tumor primario está determinada por el diagnóstico realizado sobre el tejido. En general, los médicos buscan el tumor primario si al tratarlo se puede influir significativamente en la supervivencia (por ejemplo, en el cáncer de mama). Si identificar el tumor primario no cambia el programa de tratamiento o la supervivencia, no tiene sentido efectuar más pruebas.

Determinación de los estadios del cáncer

Cuando se encuentra el cáncer, las pruebas para determinar el estadio del mismo ayudan a los médicos a planificar tratamientos apropiados y a determinar el pronóstico. Numerosas pruebas se llevan a cabo para determinar la localización del tumor, su tamaño, su crecimiento hacia las estructuras cercanas y su extensión a otras partes del cuerpo. Definir el estadio es fundamental para determinar si la curación es posible. Los pacientes de cáncer, algunas veces se muestran impacientes y ansiosos durante estas pruebas, deseando un tratamiento inmediato del tumor. Sin embargo, estos análisis permiten a los médicos determinar una terapia de ataque inteligente y planificada.

El estudio del estadio del cáncer puede incluir gammagrafías, como las de hígado y huesos, estudios con contrastes, tomografías computadorizadas (TC) o imágenes por resonancia magnética (RM) para determinar si el cáncer se ha extendido. La mediastinoscopia, en la cual el interior del tórax (el mediastino) se examina con un instrumento de fibra óptica, es utilizada para determinar si el cáncer, en general un cáncer de pulmón, ha alcanzado los ganglios linfáticos. Una biopsia de médula ósea, en la que se extrae tejido del centro de un hueso y se examina al microscopio, puede ayudar a determinar si el cáncer se ha extendido hasta allí.

Algunas veces puede ser necesaria la cirugía para determinar el estadio del cáncer. Por ejemplo, una laparotomía (una operación abdominal) permite al cirujano extirpar o tratar el cáncer de colon mientras determina si el mismo se ha extendido a los ganglios linfáticos cercanos, desde los cuales podría continuar hasta el hí-gado. Un análisis de los ganglios extraídos de la axila durante una mastectomía ayuda a determinar hasta dónde se ha propagado el cáncer de mama, y si es necesaria una terapia posquirúrgica. Una operación para extirpar el bazo (esplenectomía) contribuye a determinar los estadios de la enfermedad de Hodgkin.

La exploración con ultrasonidos (ecografía) es un procedimiento indoloro e inofensivo que utiliza ondas sonoras que muestran la estructura de los órganos internos. Es útil para identificar y determinar el tamaño de ciertos cánceres, particularmente de riñones, hígado, pelvis y próstata. Los médicos usan también la ecografía para guiar la extracción de muestras de tejido durante una biopsia con aguja.

La tomografía computadorizada (TC) se emplea para detectar cáncer en el cerebro, en los pulmones y en los órganos abdominales, como las glándulas suprarrenales, los ganglios linfáticos, el hígado y el bazo.

La linfografía es un examen en el cual se inyecta un contraste en los pies y se sigue con rayos X a medida que asciende. Ayuda a identificar anomalías en los ganglios linfáticos abdominales, pero desde la llegada de la TC, prácticamente ya no se realiza.

La obtención de imágenes por resonancia magnética (RM) es una alternativa a la TC. Con este procedimiento, un campo magnético muy potente genera imágenes anatómicas perfectamente detalladas. Es de particular utilidad en la detección de cánceres de cerebro, huesos y médula espinal. No se utilizan los rayos X y es un procedimiento muy seguro.

¿Qué es la histopatología?

El procedimiento más eficaz para el diagnóstico de un tumor es la inspección mediante el microscopio de una pequeña muestra (biopsia) extraída de él. Para lograr esto es necesario recorrer una serie de pasos que incluyen la obtención de la muestra, su tratamiento para prepararla para su examen microscópico y su examen por parte de un experto que formula el diagnóstico basándose en el principio de que cada tumor tiene un aspecto microscópico que le es propio.

Para la mayoría de las personas el término “cáncer” es sinónimo de tumor, y ambas palabras se asocian con una enfermedad que da lugar a una temible situación personal, familiar o de un ser querido. Sin embargo el significado médico de la palabra “tumor” no se corresponde con esta visión. Desde que fuera acuñada por los antiguos romanos (ver recuadro “Tumores”) solo designa al aumento anormal del tamaño de una parte de un organismo que aparece como uno o más bultos. Estos pueden ser aparentes a simple vista, detectables por palpación o, cuando el tumor es de localización profunda, solo visibles mediante procedimientos más complejos de estudio de imágenes (radiografía, tomografía, ecografía, entre otros). Los progresos en el saber médico han llevado a reconocer que causas muy distintas dan origen a tumores. Entre ellas se cuentan las inflamaciones, como sucede cuando se generan abscesos, la acumulación de sangre fuera de los vasos sanguíneos con la aparición de hematomas, las malformaciones congénitas, y también un aumento en la frecuencia con que determinadas células se reproducen, no vinculada a ninguna de las causas mencionadas anteriormente. Esta última condición se define con el término neoplasia, palabra proveniente de neo: nuevo, agregado, y plasia: proliferación, referida a un proceso cuyo resultado (el tumor) se agrega a las estructuras normales.

Las neoplasias se catalogan básicamente en dos grupos: las benignas y las malignas. Las diferencias entre ambas residen en su distinto comportamiento biológico. En las benignas las células se dividen lentamente, son parecidas a las normales, los tejidos mantienen su disposición ordenada y el tumor está siempre restringido a la zona donde se inició la proliferación presentando un límite neto con los tejidos que lo rodean. Por el contrario en las neoplasias malignas las células se dividen rápidamente y son poco diferenciadas remedando solo vagamente a las células de los tejidos normales. En este caso las células infiltran e invaden a los tejidos adyacentes y son capaces de dar lugar a metástasis, esto es, formar tumores en otros lugares del organismo al diseminarse por vía sanguínea o linfática. Con pocas excepciones, en las neoplasias malignas las células tumorales terminan destruyendo el organismo en el que se desarrollan. Las neoplasias malignas corresponden al conjunto de enfermedades que se agrupan bajo la denominación de cáncer.